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Consejos para afrontar las noches en vela
Cuando el sueño se niega a llegar, la mayoría de la gente recurre a una serie de estrategias que van más allá de simplemente contar ovejas. Primero, muchos optan por apagar las luces y dejar que la habitación se oscurezca por completo; la melatonina, la hormona del sueño, se produce con mayor facilidad en la penumbra. Si la oscuridad no basta, se sugiere practicar la respiración diafragmática: inhalar profundamente por la nariz, retener el aire unos segundos y exhalar despacio por la boca, repitiendo el ciclo hasta sentir una ligera sensación de hormigueo. Otra táctica habitual es leer un libro impreso, preferiblemente de temática ligera, ya que la pantalla de un móvil emite luz azul que inhibe la producción de melatonina. En caso de que la mente siga dando vueltas, escribir en un cuaderno los pensamientos que rondan la cabeza puede servir de descarga emocional y facilitar la conciliación del sueño. Finalmente, si nada funciona, levantarse y realizar una actividad tranquila, como preparar una infusión de manzanilla, y volver a la cama cuando el cansancio sea evidente, suele ser la solución más eficaz.